El rastro de un dinosaurio con una malformación en el dedo de Argüeru (Villaviciosa)


Fotografias de las huellas derechas (A, C) e izquierda (B) del rastro de dinosaurio de Argüeru. En el pie derecho el ángulo interdigital entre los dedos central y lateral es casi de 80º, lo que indica una posición anómala del dedo lateral que no se observa en el pie izquierdo.

“HALLAN EN ARGÜERU HUELLAS DE DINOSAURIO CON UNA MALFORMACIÓN EN UN DEDO. Las icnitas con rasgos de deformidades carecen de precedentes en la Península.”

Este es el titular que La Nueva España del viernes 16 de enero dedicaba a la noticia sobre las nuevas publicaciones en Oryctos que habíamos anunciado unos días antes en esta página web (leer aquí)

La noticia, realizada por Mariola MENÉNDEZ, corresponsal de La Nueva España para la Comarca de la Sidra, incluye declaraciones de José Carlos García-Ramos en una entrevista que la periodista le realizó en el MUJA el miércoles 14.

En ella se hace referencia principalmente, por lo curioso del mismo, a un rastro de dinosaurio terópodo de Argüeru que presenta cuatro pasos consecutivos y muestra un dedo patológico, dando menos importancia al trabajo de Martin Lockley y colaboradores que revisa el registro de icnitas del Jurásico Superior de Asturias y lo compara con el de las rocas contemporáneas de Estados Unidos. A continuación reproducimos la primera parte de la misma. La noticia completa puede leerse aquí.

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El equipo científico del Museo Jurásico de Asturias (MUJA) ha encontrado en la localidad maliayesa de Argüeru huellas de un dinosaurio terópodo de hace 152 millones de años. Lo llamativo es que las icnitas de este carnívoro del Jurásico Superior muestran una deformación en el dedo cuarto del pie derecho, ya que «en dos pisadas consecutivas aparece muy desplazado hacia la derecha», explica José Carlos García-Ramos, director científico del MUJA.

García-Ramos destaca que, a pesar de esta malformación, el dinosaurio no sufría cojera, ya que de ser así, hubiera dado un paso corto y otro largo, argumenta. Estas circunstancias han llevado al equipo científico del MUJA a deducir que el animal jurásico pudiera haber nacido con este defecto en el pie o bien que pudiera tratarse de una herida o una fractura antigua, pues, de ser reciente, hubiera cojeado.

Las icnitas halladas en el acantilado de Argüeru son importantes porque, como afirma García-Ramos, «es la primera vez que tenemos constancia de que aparecen en la península Ibérica. Hay pocos casos citados de malformaciones y heridas en los pies registrados en huellas, aunque las malformaciones en huesos sí son habituales».

Este terópodo era un individuo bípedo y tenía gran tamaño, dadas las dimensiones de las huellas de sus pies, con una longitud de 58 centímetros y una anchura de 43. José Carlos García-Ramos señala que este dinosaurio «caminaba lento, a unos cinco kilómetros por hora», quizá porque la lesión del pie «le impedía avanzar más rápido».

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Los lectores interesados pueden descargar el archivo pdf del artículo científico en el que se describe el rastro de Argüeru pinchando sobre el título del mismo. La referencia es: Avanzini, M., Piñuela, L. & Garcia-Ramos, J.C. 2008. Theropod palaeopathology inferred from a Late Jurassic trackway, Asturias (N. Spain). Oryctos, 8, 71-75.

Esta fotografía de Mariola Menéndez acompaña a la noticia: “José Carlos García-Ramos, junto a una réplica de terópodo”.

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