Huellas milenarias en Tazones
El Comercio del martes 14 de julio dedicaba una noticia a la excursión realizada en sábado 11 a los afloramientos jurásicos de Tazones.

Laura Piñuela, del MUJA, en los yacimientos (Fotografía de T. Basterra).
Esta excursión formaba parte de la programación de los Viernes Culturales de la Fundación José Cardin Fernández (Villaviciosa). El día anterior, viernes 10, josé Carlos García-Ramos había impartido la conferencia “El Jurásico en el Concejo de Villaviciosa. Un largo viaje a la época de los dinosaurios” (véase la noticia al respecto en el periódico digital de Colunga, Buscolu.com, y la nota publicada por El Comercio).
Transcribimos a continuación la noticia, redactada por T. Basterra (pulsar sobre el título para leerla en su formato original):
Tazones es conocida, tanto dentro como fuera de las fronteras del Principado, por ser una localidad que conserva su espíritu marinero, por la estrechez de sus calles y su singular arquitectura o por los pescados y mariscos que ofrecen sus establecimientos hosteleros. Pero uno de sus tesoros menos publicitados, y sin duda el más longevo, es el destacado número de huellas de dinosaurios que hay en su territorio.
El director científico del Museo Jurásico de Asturias (MUJA), encabezó el pasado fin de semana, junto a varios científicos del museo, una visita guiada a los yacimientos de la localidad pesquera. Estaba organizada por la Fundación Cardín y contó con la presencia de más de 30 personas. La mayoría procedía de fuera del concejo maliayo. «En esta zona, estaban representadas las principales familias de dinosaurios como los terópodos o los saurópodos. Estos últimos tenían dimensiones gigantescas y podían llegar a medir hasta 30 metros de la cabeza a la cola», explicó García-Ramos mientras enseñaba las huellas que habían dejado estos ejemplares hace 152 millones de años en las rocas del acantilado.
Menos huesos
El director del MUJA indicó que existen más posibilidades de encontrar marcas de las pisadas de estos antiguos pobladores del concejo que restos óseos. «Cada ejemplar dejaba una infinidad de huellas en el terreno, mientras que sólo tenía un esqueleto. Los huesos tienen más facilidad para alterarse o disolverse, mientras que las huellas están ‘in situ’ y aguantan mejor el paso del tiempo», señaló.
El principal problema de los acantilados es que, dada su gran actividad, los yacimientos pueden desaparecer en el plazo de un año, algo que está sucediendo en la localidad de Oles.
Paleozapping publica hoy 22 de julio la noticia Huellas jurásicas en Tazones
(la noticia es también distribuida en MundoBiología y Bitacoras.com)